Mujer y discapacidad: doble discriminación

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Con motivo del Día de la Mujer, damos visibilidad y apoyo al colectivo de mujeres con discapacidad intelectual.

Es tiempo de reivindicar con responsabilidad; tiempo de recordar que la igualdad de género “real” es una aspiración por la que seguir trabajando, evitando en todo momento las concentraciones de personas no sujetas a las recomendaciones sanitarias más elementales. Hoy más que nunca, en la conmemoración del 8 de marzo, los medios de comunicación y los canales digitales sustituyen a la calle como altavoz de algunas reivindicaciones.

En el Día de la Mujer queremos mostrar nuestro apoyo a todas las mujeres en el mundo cuyos derechos no se ven equiparados a los del hombre. Y muy especialmente, queremos dar visibilidad a un colectivo afectado por una doble discriminación: el de las mujeres con discapacidad intelectual. Este tipo de discriminación profundiza en la vulnerabilidad de estas personas y se materializa en hechos tan concretos como son el abuso sexual, acoso escolar, desigualdad laboral, acoso en redes sociales, esterilización forzosa -afortunadamente, ya erradicada en España, no así en muchos países-, incapacitación jurídica y limitación de patrimonio.

Son desigualdades cuyo cénit es la violencia de género. Hablamos de mujeres con menos posibilidades de defensa o reacción frente a los ataques; mujeres cuyo acceso a la educación y al empleo ha sido significativamente menor, generando muchas veces entornos domésticos de pobreza. La suma de estas circunstancias no solo propicia la violencia de género, sino que incluso impide salir de ella.

Un caso más sensible es el de las mujeres con discapacidad que habitan en zonas rurales. Aquí, la discriminación puede ser acusada a causa del aislamiento y la falta de recursos adaptados a sus necesidades. Un aislamiento que no es solo físico, sino también psicológico.

Obstáculos y áreas de mejora en la desigualdad

Falta de formación, dificultades de expresión para poder comunicar abusos, falta de credibilidad al relatar las experiencias sufridas, dificultad para acceder a la información necesaria, o bien esta no está redactada de forma comprensible… los obstáculos a los que se enfrentan estas mujeres son numerosos y, desde su perspectiva, casi insalvables.

Sobre todos estos aspectos de la desigualdad hemos de seguir trabajando a todos los niveles: ámbito familiar, asociaciones, fundaciones, órganos de gobierno… Por nuestra parte, desde Fundación Aon España, el compromiso “por la inclusión social y laboral, por la igualdad de oportunidades” marca cada una de las iniciativas de acción social que emprendemos.

A nivel institucional, promover la formación de las mujeres con discapacidad es uno de los principales retos que debemos afrontar. A este y otros objetivos vinculados dirigen sus esfuerzos entidades como el Observatorio Estatal de la Discapacidad, órgano dependiente del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, y Naciones Unidas a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 5 y 10 (igualdad de género y reducción de las desigualdades, respectivamente).

Todo esfuerzo y todo recurso seguirá siendo necesario mientras la brecha de género y la desigualdad por discapacidad permanezca abierta. Queda mucho por hacer. Suma tu apoyo cada día del año y, en especial, en este 8 de marzo, Día de la Mujer.

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